Esta noche cambia la hora… ¡como todos los años!
Dos veces al año se cambia la hora en España y en otros muchos países. Los últimos sábados de marzo y octubre surge siempre el mismo debate y se plantean siempre las mismas cuestiones: que si con el cambio horario se ahorra energía eléctrica; que si estudios científicos concluyen que el cambio afecta al ritmo de las personas; que realmente tampoco se ahorra tanto, etc. etc. etc.
Este coñazo de noticia, que en este caso se da dos veces al año, no es más que una de las tantas noticias que cada año se repiten:
- En enero y en julio: las rebajas. Y los informativos de todas las cadenas abren con la misma imagen: El Corte Inglés abriendo sus puertas y una avalancha de gente entrando. De pronto se para la imagen y se remarca a las dos marujas que repiten todos los años.
- En semana santa, en verano y en los puentes: las operaciones de salida y retorno. La imagen de la caravana de coches se repite cada año y todos los informativos van a la busca y captura del récord de muertos.
- En septiembre: sube el índice de divorcios. Al parecer, después de estar aguantando a tu pareja durante un mes entero, sin un trabajo que te sirva de evasión, lo único que le apetece a uno es separarse. ¿Serán gilipollas? ¿Pa qué te separas después de las vacaciones, que es cuando vuelves a la dulce rutina que tenías antes del verano? Mejor separarse antes, pegarse unas vacaciones de infarto y, en octubre, intentar la reconciliación…
- En septiembre, también: la vuelta al cole. Que si a cada niño le cuesta la vuelta al colegio una-pasada-de-euros, que si los libros no sirven de un año para otro, que si las librerías están al borde de la quiebra porque las grandes superficies vende los libros más baratos, que si el no-sé-qué-gobierno-de-qué-comunidad financia los libros pero sólo los que sean devueltos sin estar estropeados, es decir, ninguno, etc. etc. etc.
- Y el último grito en noticias que se repiten todos los años, también es en septiembre: aparece el síndrome postvacacional. Sí, vale, que después de un mes de vacaciones uno no tenga maldita gana de incorporarse al trabajo y que cuando llega el momento estamos un par de días decolocados, vale. Pero de ahí a tratarlo como si fuera una enfermedad, me parece desproporcionado. Sin dudas, esta misma noticia, repetida año tras año, es la única culpable de que ese síndrome exista algún día, si es que, efectivamente, no existe ya.
Y seguro que hay más… ¿Se te ocurre alguna?
[La imagen original es de Zen]
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La cantidad de euros gastada por familia en la campaña de navidad, el aniversario un año y otro año más a muerte de Paquirri, el primer, segundo, tercer y no sé cuantos más aniversarios de boda de los Príncipes de Asturias, Los ensayos de los niños de San Ildelfonso, los preparativos del reloj de la puerta del sol… ¿Quieres más? En definitiva, el mismo guineo un año y otro más…