¿Está de moda la música portuguesa?
El año pasado me regalaron el último disco de Luis Pastor. Después de unos meses cogiendo polvo, con pocas ganas, me decidí a introducirlo en el reproductor. Me llevé una sorpresa mayúscula al descubrir un gran disco. «Nesta esquina do tempo / En esta esquina del tiempo» es un disco-libro que recoge catorce canciones compuestas por el cantautor sobre textos de José Saramago. Contiene dos discos y cada uno de ellos presenta las mismas canciones, en portugués y en castellano, respectivamente. Eso sí, después de disfrutar durante varios días del disco en portugués, el grabado en castellano no me gustó tanto.
El resultado es, simplemente, delicioso y cautivador. Un grandioso y maravilloso descubrimiento, por un lado, por la propia música portuguesa que, a pesar de su cercanía, sigue siendo una de mis asignaturas musicales pendientes y, por otro lado, la sorpresa de encontrar en algunos temas el rasgueo del timple, que me dio un brinco y que me hizo ir rápidamente a mirar los créditos para confirmar que se trataba de una colaboración de José Antonio Ramos en algunos temas. Uno de esos es esta Parábola:
La pregunta que he puesto en el título del post responde a que en el último año otros autores (canarios) han tenido un acercamiento al fado y a la música portuguesa como Mestisay, que hace unos meses publicaba su obra «Pequeño fado y otras canciones de amor», que puedes escuchar en su web con la siempre estupenda voz de Olga Cerpa, o Pedro Guerra, que en su disco «Vidas» publicaba este «Corazón enfadado»:






















