La Caja, que (ya no) sube y (sobre todo) baja
Después de varios meses sin recibir en el buzón de mi casa (ya saben, esa caja que se encuentra a la entrada del zaguán) cartas de bancos, cajas, financieras y demás empresas de este tipo concediéndome préstamos sin pedirlos, esta tarde me llegó una carta, estilo spam, de La Caja de Canarias, empresa de la que no soy cliente desde hace muchísimos años. Venía cerrada y sin destinatario y su contenido, en un blanco y negro de lo más cutre, me ha parecido de lo más desesperado. Pincha en la siguiente imagen para verla completa…

Por cierto que hoy me he dado cuenta que tampoco recibo publicidad de cursos, premios y otras ofertas varias que solía recibir antes del estado de crisis…






















